Andy Burnham, la voz del norte de Inglaterra que puede destronar a Starmer
El laborista Andy Burnham puede ahora aspirar a destronar a su copartidario Keir Starmer como primer ministro de Reino Unido, gracias a su nuevo puesto de diputado en el Parlamento logrado este viernes al ganar las elecciones de la circunscripción de Makerfield, en el norte de Inglaterra.
Buena parte del electorado laborista, decepcionado con Starmer, según muestran las encuestas, sueña con que lo reemplace el veterano Burnham, la personalidad política más popular de Reino Unido tras nueve años como alcalde del Gran Mánchester.
Burnham, que nació en las afueras de Liverpool hace 56 años, ha construido una imagen de político cercano, pragmático y profundamente vinculado a las preocupaciones cotidianas de las comunidades del norte de Inglaterra.
Licenciado en Filología Inglesa por la Universidad de Cambridge, fue elegido diputado laborista en 2001, por la circunscripción de Leigh, en el norte de Inglaterra, y dejó el Parlamento británico en 2017, cuando ganó los comicios por la alcaldía del Gran Mánchester.
Durante los gobiernos laboristas de Tony Blair y Gordon Brown ocupó varios cargos significativos, entre ellos el de ministro de Salud.
- Liderazgo del partido -
Tras la derrota laborista de 2010, Burnham se convirtió en una de las principales figuras de la oposición a los conservadores y compitió en dos ocasiones por el liderazgo del partido.
Aunque no logró alcanzar la dirección laborista, consolidó un perfil propio, alejado tanto del centralismo londinense como de las luchas internas que marcaron al movimiento durante años.
Su salto a la alcaldía del Gran Mánchester transformó su carrera política.
Desde ese puesto, impulsó políticas de transporte, vivienda y salud pública, además de convertirse en un firme defensor de la descentralización del poder en Reino Unido.
Su popularidad creció especialmente durante la pandemia del covid, en 2020, cuando protagonizó un enfrentamiento público con el gobierno del conservador Boris Johnson por la financiación destinada a las regiones sometidas a restricciones sanitarias.
Aquella disputa lo convirtió para muchos en el símbolo de un norte de Inglaterra que reclamaba mayor atención y recursos desde Londres.
Defensor de las comunidades obreras que tradicionalmente sustentaron el crecimiento industrial del país, Burnham combina un discurso socialdemócrata clásico con una marcada defensa de la identidad regional.
Burnham, nacido en Aintree, en las afueras de Liverpool, es hincha de uno de los clubes de esta ciudad, el Everton, y en numerosas ocasiones ha expresado su pasión por este equipo.
De hecho, cuando fue secretario de Estado de Cultura y Deporte llegó a participar activamente en debates sobre la gestión del fútbol inglés.
Además, Burnham estuvo muy implicado en la campaña por la justicia para las víctimas de la tragedia del estadio de Hillsborough, en Sheffield, donde murieron en 1989 casi cien hinchas del club rival en su ciudad de nacimiento, el Liverpool.
- Pasión por el fútbol -
Burnham se convirtió en una de las figuras políticas más comprometidas con la búsqueda de la verdad y la rendición de cuentas en aquella tragedia, lo que le granjeó un enorme respeto entre los aficionados de ambos clubes de la ciudad.
Pese a la intensa rivalidad entre Everton y Liverpool, Burnham suele poner como ejemplo la solidaridad mostrada por ambas aficiones en cuestiones sociales y comunitarias, algo que considera representativo del carácter de su ciudad.
Su implicación en temas futbolísticos, deporte insignia del país, le ayudó probablemente a alcanzar el índice de popularidad más alto entre las figuras políticas del país (35%, según el instituto YouGov).
Pero también le ha hecho famoso entre los frustrados votantes laboristas haberse enfrentado a Starmer por los recortes en las ayudas sociales, defendiendo una política más orientada a la izquierda.
Partidario de la intervención del Estado en la economía, describió en enero en el diario The Guardian "los cuatro jinetes del apocalipsis británico", que para él son "la desregulación, la privatización, la austeridad y el Brexit".
M.Lombardi--INP