Pánico, ira y lágrimas: el difícil regreso de Evan Gershkovich tras pasar por una cárcel rusa
El periodista estadounidense Evan Gershkovich pasó casi 500 días en una diminuta celda en Rusia, antes de ser liberado hace dos años en un extraordinario canje de prisioneros de varios países. Tardó en recuperarse casi el mismo tiempo que pasó entre rejas.
En una entrevista exclusiva con la AFP en Washington este miércoles, Gershkovich relató su calvario tras ser detenido acusado de espionaje.
En sus memorias, "This Cursed Beautiful Land (Esta tierra hermosa y maldita) publicadas esta semana, recrea su drama.
Con su liberación pudo desatar las emociones que reprimió en cautiverio. "Ataques de pánico, quedarme paralizado entre multitudes, irritabilidad", enumeró Gershkovich, de 34 años.
"Enfrenté la cárcel de manera estoica para mantener mis emociones bajo control, pero evidentemente todo eso se fue acumulando y empezó a salir cuando recuperé la libertad", señaló.
Pasó de no llorar ni una sola vez en prisión a hacerlo con frecuencia. Tenía pesadillas en las que se veía todavía entre rejas.
Había, además, una sensación aún más perturbadora: el deseo de volver al cautiverio al que se había acostumbrado.
"Durante las primeras semanas, sentía este impulso muy extraño de querer regresar. Porque era algo que entendía", recordó Gershkovich.
Hijo de migrantes judíos de la Unión Soviética, Gershkovich creció en los suburbios de Nueva Jersey. Hablaba ruso con sus padres y su hermana, comía comida rusa y usaba la variante rusa de su nombre, Vanya.
Llegó a Rusia en 2017, deseoso de iniciar su carrera en el periodismo, y trabajó para AFP en Moscú antes de incorporarse al Wall Street Journal.
Fue uno de los pocos periodistas que pudo seguir informando desde territorio ruso después de que Moscú lanzó su invasión a gran escala en Ucrania en 2022.
- "Miedo inmenso" -
En marzo de 2023 fue detenido en la ciudad industrial de Ekaterimburgo, en los montes Urales, mientras trabajaba en un reportaje sobre la producción militar de Rusia.
Media docena de agentes del Servicio Federal de Seguridad de Rusia, conocido como FSB, irrumpieron en el restaurante donde se encontraba y lo esposaron. La fuente con la que se reuniría resultó ser un agente encargado de tenderle una trampa.
"De inmediato sentí un miedo inmenso, una especie de miedo animal", recuerda. "Me pusieron la capucha sobre la cabeza y me golpearon en el abdomen". "Creo que solo intentaban enviarme un mensaje, como 'Ahora estás bajo nuestro control'".
Gershkovich afirma que, salvo por ese momento, no fue sometido a los abusos físicos o psicológicos que padecen miles de otros reclusos en las cárceles rusas, incluidos ucranianos arrestados en territorios ocupados por Rusia.
"Eligieron no quebrarme como persona, no torturarme ni privarme de comida y agua caliente", afirmó Gershkovich.
Los agentes rusos siempre lo tuvieron claro: lo utilizarían para un canje de prisioneros.
En agosto de 2024, luego de estar preso durante 16 meses y haber sido sentenciado a 16 años de prisión por espionaje, Gershkovich fue trasladado en avión a una base aérea en las afueras de Washington, donde fue recibido por el presidente Joe Biden y la vicepresidenta Kamala Harris.
También fue liberado un grupo de prisioneros rusos y alemanes, a cambio de que países occidentales pusieran en libertad a varios agentes rusos, entre ellos el asesino convicto Vadim Krasikov.
La recuperación de Gershkovich llevó tiempo y psicoterapia. "Diría que me tomó aproximadamente el mismo tiempo que estuve adentro sentir que volvía a ser normal", declaró Gershkovich.
Actualmente, el periodista trabaja en Berlín para el Wall Street Journal.
O.R.Lucchese--INP